El otro día estuve cenando con un viejo amigo. Realmente hacía muchísimos años que no nos veíamos, o por lo menos que no nos veíamos en las circunstancias adecuadas para poder tener una conversación decente. Y allí que nos pusimos, mano a mano, a recordar viejos tiempos y a contarnos cuántas cosas habíamos vivido en los no tan viejos. Lo típico, ya sabéis: estudios, amor, futuro, trabajo...locuras varias. Cuando concluimos con el resumen de unos cuantos años de vida volvimos a bromear, sobre todo en el tema "amor", decíamos que siempre salgo de Guatemala para meterme en Guatepeor, que cada nueva historia había sido aún más desastrosa que la anterior y que me daba miedo imaginar qué demonios era lo que se me estaba avecinando.
Entre risa y risa, broma y broma, fracaso y fracaso, él me preguntó: "pero, después de todas esas relaciones, ¿Has aprendido algo?" Joder. Me quedé ojitplática, patidifusa, muerta matá. Se me ocurrieron un millón de respuestas brillantes. Podría haberle dicho cosas como: "Sí, claro, he aprendido que el amor hay que entregárselo a quien se lo merece"; o algo como "Por supuesto, hay cosas por las que no vale la pena luchar"; y la mejor: "Sí, que no debo ser tan idealista y debo aprender a vivir más en este mundo que en el mío". Cualquiera de ésas habría sido lógica y coherente tras tantos barcos hundidos. Pero claro... yo soy de todo menos lógica y coherente. Así que, como no tenía necesidad de mentirle, ni mucho menos de mentirme a mí misma, le contesté un simple y a la par complejo NO. Así, tal cual, con su punto y todo. Y, claro, como era de esperar volvimos a reír.
Pero, ¿qué le voy a hacer? Si voy a seguir preparando bizcochos por cumpleaños, regalando Nocheviejas en Enero, haciendo masajes después de los entrenamientos, yendo a cada partido, preparando desayunoscomidasmeriendasycenas con notitas de amor en las servilletas, lo imposible para acomodar nuestro fin de semana entre mi familia y la suya, dejando cartas en parabrisas... No porque esas cosas fueran insignificantes y las haga por cualquiera; no significa que no fueran especiales cuando lo hacía por ellos -pues, alguno de ellos lo fue realmente-, sino porque ya pasó, lo fueron y ya no lo son... pero hay alguien que sí lo será. Y yo soy así, de todo... menos lógica y coherente.
jueves, 21 de marzo de 2013
lunes, 11 de marzo de 2013
Te quiero. Y me da igual que no
sea lo normal, lo corriente, lo correcto, lo que la gente espera de mí. Me da
igual si a mi orgullo le duele, pero es así: te quiero. Te quiero aunque me
hayas hecho daño, aunque te llevaras mi vida contigo y me trajeras nuestro infierno
particular. Te quiero aunque me hayas mentido, aunque me mientas, aunque no me
quieras. Te quiero aunque me hayas retado, aunque me retes, aunque no te vea ni
me veas. Te quiero porque me da miedo olvidarte, y que no me quede nada de ti.
Porque en realidad no quiero olvidarte. Ni a ti, ni a nosotros. Quiero recordar
cada momento que creamos, que creaste tú para mí, aunque luego los destruyeras.
Quiero recordar cada sonrisa que te regalé, la ilusión que me conquistaba cada
vez que te esperaba en la puerta de mi casa, cada vez que aparecía tu nombre en
la pantalla del móvil o cuando simplemente hablaba de ti. También cada promesa
que te hice, y las que tú me hiciste. Te quiero porque gracias a ti supe qué es
querer y que te quieran. Te quiero porque me hiciste sentir única, y porque tú
eras el único.
Y no me avergüenza decírtelo,
porque es así como lo siento. Me da vergüenza todo lo que he tenido que pasar
por ti, por tu historia que hice mía, por no acabar a tiempo, por esperar
demasiado y por seguir esperando, por haberte perdonado tantas veces, por haber
construido un futuro contigo sobre un presente que se tambaleaba, porque has
borrado todo lo que fuimos, porque por tu culpa nunca más lo volveremos a ser…
Y por todo eso te odio. Te odio
porque no podemos estar juntos, porque pienso en ti todos los días, porque lo
mío ya no es “nuestro” sino sólo mío, porque nunca volveré a sentir todo lo que
sentí, por olvidarlo todo, por creerte tus mentiras, por obligarme a alejarme
de ti, por dudar que te quería, que te sigo queriendo, que te echo de menos. Te
odio porque no puedo olvidarte, porque no quiero olvidarte.
28.09.10
jueves, 21 de febrero de 2013
Miedo
Miedo. El miedo que se esconde y
nos sorprende. El miedo que nos paraliza, que no nos permite avanzar; que nos
ahoga. Pero… ¿miedo a qué? ¿Miedo a decir la verdad, a expresar lo que
sentimos, a amar, a caer, al rechazo, a la decepción, a ganar…? ¿Miedo a tener
que cambiar, a conocernos, a no saber cómo actuar, a perder el control, a la
velocidad…? MIEDO AL DOLOR. Ése es el problema, sin embargo, no nos damos
cuenta que ese mismo miedo es lo que más nos duele. Nos bloqueamos, no somos
capaces de hacer lo que realmente deseamos; de gritar lo que sentimos y de
avanzar si no sabemos qué hay delante. Y no pensamos en todo lo que nos
perdemos.
Muchas veces pasa que lo que deseas hacer es
precisamente lo que no debes hacer pero, ¿vale la pena reprimir tu deseo porque
no es lo correcto, lo adecuado o lo lógico? Yo creo que no; siempre hay algo
que ganar. Si avanzas y no hay nada, siempre podrás aprender a volar; si te
atreves y no eres correspondido, por lo menos lo has intentado y sabes que,
seguro, tú no has perdido.
Arriesgar y ganar no siempre son
equivalentes, pero es una posibilidad muy alentadora. Aprende a caer, a perder,
a perdonar, a llorar y a reír, a amar… Aprende a aprender de todo lo que
experimentes. Aprende que siempre hay algo que aprender. Y, ante todo, sé
valiente.
jueves, 14 de febrero de 2013
Feliz San Valentín...
...a la persona que hace que quieras ser la mejor versión de ti mismo; la que sonríe con solo oírte llegar y la que te enseña que existe un mundo mejor. A la persona con la que deseas amanecer cada día de tu vida y que desea amanecer a tu lado; la que te hace creer en la magia porque te hace sonreír cuando sólo quieres llorar. A la persona que te cose las alas; que te necesita y se preocupa por ti. A la persona a la que deseas abrazar después de un día duro, largo y malo...sólo porque así lo convierte en un día completamente diferente. A la persona que siempre cree en ti, aun cuando tú mismo te sientes perdido; la que hipotecaría todas sus sonrisas para evitarte cualquier tristeza. A quien te apetece olerle el pelo, acariciar y observar mientras duerme...deseando que se despierte para poder darle un beso. A la persona que piensa en ti olvidándose de ti misma, aunque tú no pienses en ella...la persona en que piensas aunque ella no piense en ti. A la persona que sabe qué significa un "para siempre".
lunes, 4 de febrero de 2013
Párate a mirar
En estos tiempos donde prevalecen cosas como corrupción, maltrato, destrucción, enfermedad, hambre, silencios, soledad, mentiras, desilusión, desesperanza, agotamiento y tristeza es inevitable preguntarse dónde queda todo lo bueno, si acaso es que ya todo está perdido y no vale la pena luchar ni esperar nada mejor. Precisamente, aquí y ahora yo voy a regalaros una verdad: lo tienes todo. Lo tienes ahí, en la habitación de al lado, donde está tu madre velando por ti aunque no lo veas. Lo tienes justo ahí: en la mirada de tu hijo, que siempre te espera, que te mira, te admira y te necesita. Está en el mismo sitio donde debe estar: en las manos de tus amigos que siempre están extendidas cuando las necesitas. Todo lo bueno lo tienes en tu familia, que te quiere, te apoya, te cuida y siempre está. Está en esas personas que lo haría todo por ti, sólo porque te aman. Lo tienes en tus sueños, que aunque no te lo creas, nunca te abandonan y están deseando cumplirse. ¿Lo ves? Lo tienes todo.
Pero entonces es el momento de preguntarte... ¿Tienes la inteligencia suficiente de pararte un momento y dedicarle a todo eso el tiempo que se merece? ¿O estás muy ocupado preguntándote dónde está todo lo que necesitas que no eres capaz de verlo justo delante de ti?
jueves, 31 de enero de 2013
Cosas que ya sabías, que habías olvidado pero que conviene que recuerdes
Voy a ser sincera: no tengo ni idea de qué es exactamente lo que quiero recordar ni cómo va a terminar este texto. Sólo sé que necesito escribirlo porque hay muchas cosas que sé y que no recuerdo.
No me aucerdo de cómo fue la primera vez que me sentí abandonada, ni me acuerdo de cómo fui capaz de ponerme el mundo por montera y echar a correr. Tampoco me acuerdo de las siguientes veces, ni me termino de explicar cómo hice para tener siempre una sonrisa pegada a mi cara. Ni si quiera recuerdo cómo fui capaz de estar hecha añicos y conseguir, pese a ello, sostener a las personas que me necesitaban. No recuerdo cómo me he sentido con cada traición. ni me acuerdo de cómo viví cada uno de mis finales. Ni idea de cómo he logrado ser el optimismo con piernas pese a tanto obstáculo, ni me acuerdo de si alguna vez he sentido miedo. También me pregunto cómo he sido tan valiente y he conseguido todo lo que tengo, que es mío y de nadie más. No me acuerdo de dónde saqué las fuerzas para levantarme una y otra vez después de cada caída, ni mucho menos de cómo era posible que después de eso tuviera todavíamás ganas de volar. Ni sé cómo es posible que nunca me haya cansado de soñar, aunque sinceramente, alguna vez he tenido dudas. Tampoco comprendo de dónde saqué esa facilidad para perdonar.
Y creo que porque en el fondo sé que todas esas cosas me llevan siempre a un sitio mejor, por eso nunca he tenido miedo. Por eso estoy segura de que, aunque algún día no salga el sol, siempre está. Como mis ilusiones, aunque a veces las olvide. Como sueños aunque a veces tenga que despertarme. ESO. Justo eso era lo que necesitaba recordar. SIEMPRE, SIEMPRE, SIEMPRE...están.
miércoles, 23 de enero de 2013
Soñar es lo mejor que este planeta ha conocido
Está bien, lo tengo merecido; me he convertido en un muñeco teledirigido por un montón de sueños que me piden más...¡siempre piden más!
La suerte ayuda a los que quieren volar más allá del mar, más allá del miedo. Soy el que siempre llegará primero, aquel que saca sueños de un sombrero y hace que vuelen hasta la eternidad, ésa es la verdad. La suerte sabe que yo puedo volar más allá del mar... más allá del miedo.
Sencillamente, enorme.
Gracias :)
http://www.youtube.com/watch?v=QbnB5npEc7g
La suerte ayuda a los que quieren volar más allá del mar, más allá del miedo. Soy el que siempre llegará primero, aquel que saca sueños de un sombrero y hace que vuelen hasta la eternidad, ésa es la verdad. La suerte sabe que yo puedo volar más allá del mar... más allá del miedo.
Sencillamente, enorme.
Gracias :)
http://www.youtube.com/watch?v=QbnB5npEc7g
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