El arte de vivir
sábado, 27 de diciembre de 2025
Todas Mis Tormentas
El Refugio
Así que ya existía. Así que era aquí el lugar donde me refugiada del dolor de tu silencio. Era aquí donde venía de decir, susurrar, llorar, gritar, vomitar todo eso que tú no querías escuchar. Supongo que es aquí - y en mi cabeza el único sitio donde puede haber algo de los dos.
Y es que hoy, como casi siempre, he soñado contigo. Me llevabas a esa playa, donde nada empezó y todo terminó, donde te rompí sin querer el corazón que ignoraba poseer. Nos sentábamos de la mano, observando el horizonte y soñando el infinito. De tus labios escapaba un "por fin" que abrazaba todas mi tristezas.
Cuando desperté quise contarte que anoche volví a verte, que seguías siendo el personaje favorito de todos mis cuentos y que había tenido la certeza de que, si no es en esta vida, en la próxima nos espera un horizonte.
Pero tu silencio me envolvió de nuevo. Y ya no había sueño(s). Solo silencio.
sábado, 2 de septiembre de 2017
Respira
Necesitas algo, o más bien a alguien. Una mano - ya da igual la de quién-, que te haga sentir que tú eres aire, luz y olimpo.
Y descubres que es por eso por lo que tenemos dos manos.
Te necesitas.
Date la mano.
Y respira.
miércoles, 20 de enero de 2016
Todo lo que no se dice
martes, 30 de septiembre de 2014
Opositores a la Administración de Justicia; el silencio de los corderos.
domingo, 10 de agosto de 2014
Big Bang
Hasta que ocurre. Ni idea de cómo. En mitad
de la música, del baile, del ruido, de la ajenidad de la gente. Y se produce
algo mágico. Algo como la combustión espontánea de todos tus males, la rosa
mosqueta de tus cicatrices, el chorro de
agua fría que apaga tu sed. Se produce algo así como una lluvia de estrellas o el
cometa jamás visto en los últimos 300 años. Pasa algo así como encontrarse de
repente solos en mitad de la nada. O del todo. Un Big Bang. Nuestro Big Bang. Y todo empieza a ser como quieres. Tan bueno que nunca lo habías soñado, ni leído, ni visto en películas. Algo tan genial que es prácticamente inimaginable y que, precisamente por eso parece tan frágil. Entonces aparece lo único malo que puede acompañar semejante historia: el miedo. Miedo a que alguien descubra algo que tú descubriste hace tiempo. Miedo a que alguien se dé cuenta de lo especial que es, de lo fantástico que sería besarle, abrazarle…tenerle. Mucho miedo a que alguien espere y desespere y sueñe y luche y busque. Miedo de que haya por ahí alguien como tú capaz de todo.

